Otra masacre en Tierra Blanca

Pero sí sorprende el silencio oficial sobre esos hechos sangrientos ocurridos en un salón de fiestas donde murieron seis personas, uno de ellos Francisco Navarrete Serna, dueño de un periódico en ese lugar, un colaborador suyo en esa empresa, miembros de la banda musical que amenizaba la reunión y un restaurantero. Lo que se sabe es lo que se observa en un video que circuló profusamente esa misma noche en redes sociales, donde se escuchan disparos afuera del lugar y, en segundos, Navarrete desenfunda un arma que saca de la parte trasera de su cintura, la empuña y corre a enfrentar a los agresores, o a resguardarse. Las versiones extraoficiales es que ese ataque fue directo contra él, sin conocerse el motivo, aunque en 2016 dicho empresario fue detenido por sus presuntos vínculos con un grupo delincuencial al que se responsabilizó de la muerte de cinco estudiantes que fueron confundidos de pertenecer a una célula contraria, lo que causó haber sido ‘levantados’ por la policía municipal y entregados a los criminales, quienes los asesinaron y desaparecieron sus cadáveres.

El empresario fue liberado meses después por la PGR debido a fallas en el debido proceso, y lo último que se supo de él fue una reunión en agosto del año pasado con el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, que habría sido concertada por la diputada local de Morena, Margarita Corro Mendoza, según una publicación no desmentida. ¿Por qué no se ha informado puntualmente acerca de estos crímenes? A diferencia de otras ocasiones, ni la Secretaría de Seguridad Pública ni la Fiscalía General del estado se ocuparon de difundir comunicados de la movilización de elementos para la búsqueda de los asesinos e integración de la carpeta de investigación correspondiente, que por sus características, lo más seguro es que sea atraído por la Fiscalía General de la República. Esa irrupción de un comando armado para rafaguear el sitio donde se encontraba Navarrete, sea cual fuere la causa, forma parte del paisaje veracruzano, inmerso en la violencia y la inseguridad. Otros casos que ocuparon titulares de medios nacionales siguen sin resolverse, como el de Bar Caballo Blanco de Coatzacoalcos donde murieron 30 personas. Pese a todo, abona un poco a favor de las fuerzas de seguridad de la Semar, Sedena, Guardia Nacional y la SSP, la detención que han realizado durante los últimos meses de cabezas importantes de grupos delincuenciales en distintas partes del estado, particularmente la zona sur, centro y la región del Sotavento, del que forma parte Tierra Blanca.

INCONTENIBLES CONTAGIOS

El estado de Veracruz se encuentra ranqueado en el cuatro lugar nacional en el número de contagios de Covid-19 y eso implica un gravísimo riesgo para la población, principalmente de las conurbaciones de Veracruz-Boca del Río y Coatzacoalcos-Minatitlán, que son zonas pintadas de rojo en el semáforo sanitario. Las autoridades endurecieron las medidas restrictivas, como colocar retenes para evitar el acceso a las zonas del centro de la ciudad, pero si las personas no toman conciencia del peligro que implica salir innecesariamente a la calle y sobre todo cumplir con el uso de cubrebocas y mantener higiene en manos, de poco servirá para que se mantengan a salvo. Lo mejor es quedarse en casa. Esto va para largo, probablemente un mes más o dos, aunque desde cómodas oficinas de la capital del país se indique el inicio de la ‘nueva normalidad’ en las actividades económicas, inicialmente de las industrias de la construcción, minera y automotriz; desde luego, las esenciales que son de distribución y venta de alimentos, farmacias y hospitales, continúan, pero solamente ésas.

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