CAMINAR SANTANDER 

*Viajemos, que siempre al final hay un retorno. Camelot.

CAMINAR SANTANDER

Hemos comido como náufragos. La comida santanderina contra la madrileña es algo diferente. Cada región y cada provincia tienen sus especialidades y sus grandes chefs, como Federico Montellano en Orizaba, que también por aquí anduvo por estas tierras un buen tiempo. Todo mundo nos recomendaba alguno. Y a los tres que hemos ido le hemos atinado, o pegado un jonrón de casa llena. La primera fue en el Barrio de pescadores, El Vivero, hagan de cuenta ir a Mandinga, con su agua al pie que un tiempo fue lugar de pescadores y cuando les llegó la crisis de la pesca, se volvieron restauranteros, el otro que intentamos fue La Mayor, pero no había reserva, entonces nos fuimos al del Puerto de Hernán Cortes 63, con vista al mar, y hoy en la bodega del Riojano, excelentes en todos los comederos. Llegamos y los santanderinos están de fiesta, del 22 al 31 de julio hay eventos por todos lados, le llaman La Semana Grande, debe ser por Santiago Apóstol. En el Palacio de la Magdalena hay conciertos, ayer cantó Maluma, diario hay eventos musicales. Están también los toros en su toreo de Cuatro caminos, y el día de mañana llega el Juli. Recuperan su esplendor después de esa maldita pandemia que paralizo medio mundo. No se ve la crisis, aunque la oposición del PP dice que, de los 27 países que forman la Unión Europea (UE), España es uno de los tres que no han recuperado el nivel que traían antes de la pandemia. Tienen una alcaldesa, ella asegura que recuperaran su grandeza de fiestas con circos y ferias, eventos culturales y entre las novedades una veintena de puestos de artesanos, como los tenemos en Orizaba en el mercado de Artesanías, y de Alfonso XIII, el rey que partió al exilio en 1931, un rey que aquí querían mucho, hasta Puerto Chico habrá desfiles. Tienen también para el viernes 29 un tributo a nuestro Vicente Fernández, que no cantaba mal las rancheras y en Santander lo admiran. Una gran feria y lo que asombra es la seguridad, uno puede andar caminando a las 2 de la mañana y ves a las bellas jovencitas en las calles sin temor. Nos duele por México, donde cada día hay 10 feminicidios y 100 muertos de los abrazos y no balazos. Eso aquí no se conoce desde hace añisimos, que envidia que hayan podido lograr esto, y los bares y restaurantes de copas a reventar. La economía fluye de primera, los taxistas tienen trabajo sin parar, taxis limpios con aire acondicionado y hoy nos tocó una mujer traernos de la calle Menéndez Pelayo, donde fui a recordar mis andanzas a Los Altos de Miranda y nos contaba que hay muchos mexicanos por estas tierras santanderinas. Cual debe de ser.

LOS ALTOS DE MIRANDA

Merodee esa zona donde frente a la Flor de Miranda, un restaurante de añísimos, existe una casa que siempre llamó mi atención, debe ser de un mexicano, casa grande y bella porque tiene un mosaico al frente con la imagen de la Virgen de Guadalupe, y a un lado la iglesia de la zona. otra bella iglesia. Ahora no me adentré a sus provincias, no llegué a Casa Bejo, donde hacen unas pantortillas de primera y aún no me compro un sobao, pero no tardo, para comer el Cocido Montañés, María Elena Uriarte nos recomendó un sitio que es como una fonda, hagan de cuenta como la fonda económica donde desayuno los domingos en Orizaba, Sazón a la mexicana. Esta se llama El Chumarru, ubicada en la calle La Montañeza número 7, allí hacen el Cocido Montañés y el chumarru con patatas fritas. De campeonato, y baratísimo, unos huevos con patatas solo 6 euros, cuando en Casa Lucio vale 15 euros, la comida corrida está en 9 euros (180 pesos). Barato y rico, luego una caminata hacia el centro para bajar esa comilona. La fiesta en Santander sigue, ayer mismo el Juli llenó la plaza de toros Cuatro Caminos, donde decía el cronista Pepe Alameda, que el toreo no es graciosa huida sino apasionada entrega, y a quienes les gustan los toros, aquello fue un día de fiesta, ha habido una corrida diaria y mañana llega con su talento Pablo Hermoso de Mendoza, aquel rejoneador que Luis Gutiérrez Príncipe llevaba en sus tiempos de gloria al Toreo La Concordia de Orizaba, y le hacia una comida o una cena o en Romanchu o en su casa particular, fiestas aquellas orizabeñas que también se perdieron, porque los toros dejaron o de tener clientela o empresarios que se rifen su dinero. Y hoy criminalizan esas corridas como sanguinarias y hay una corriente mundial porque se cancelen, como en México las tienen ahora detenidas. Como maltrato animal. Y Santander aquí está, no como la Puerta de Alcalá viendo pasar el tiempo, más viva que nunca, la pandemia alejó muchas cosas, pero aquí se recuperan, los bares de copas y los restaurantes, hay que reservar o hacer fila, porque todos están llenos, se van de marcha por las noches lo jóvenes y los adultos en una ciudad que no duerme, porque cierran los bares a veces a las 7 de la mañana, sobre todo en Cañadio, donde se congregan cientos que a luego parecen miles, y las tiendas lucen sus esplendores, hoy fui a una por unos souvenirs para llevar a Orizaba, llaveros y gorras con la leyenda Santander, y la señora me dijo que les había afectado mucho la pandemia, pero ya van saliendo. Es España, uno de los países de la Unión Europea que tiene estabilidad económica y, aunque muchos se quejan no se ve mendicidad en las calles, no se ve gente pidiendo limosna y si ves uno de vez en cuando, son los afro europeos que llegan de la migración, pero rápido encuentran aquí trabajo, como un mesero que encontré en el Botín del Riojano, y al verle el semblante y oír el tono, le pregunté de dónde era y me dijo que de Republica Dominicana, enseguida le mencioné San Pedro de Macorís y sonrió, sitio que ha exportado cientos de peloteros a la grandes ligas, que es como en templo para ellos, un Vaticano donde su misa es el juego de pelota, ese deporte que, decía Ted Williams de él: “Un hombre debe de tener metas, en un día o en su vida, y la mía era que la gente dijera: ahí va Ted Williams, el mejor bateador que haya existido”. Si ñor.

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