Pensar en el aborto

Ha sido y será una discusión interminable donde también influyen cuestiones ideológicas, sobre todo de la izquierda que hoy gobierna México, autoproclamada “progresista”, que también apoya los matrimonios igualitarios, bajo el mismo argumento de una libre decisión de mujeres y las parejas del mismo sexo.

El asunto polariza y abre una discusión que distrae de asuntos de mayor importancia para los ciudadanos, por ejemplo, de exigencia de políticas públicas efectivas que permita reducir y eliminar la violencia contra las mujeres.

¿En realidad la mayoría de las mujeres están preocupadas por la legalización de la interrupción legal del embarazo?

Imposible creer que así sea.

En todo caso, el grueso del género femenino tendría mayor interés en reforzar sus luchas por mejorar condiciones para su desarrollo intelectual, de igualdad y equidad y de respeto a otros derechos, en la mayoría de los cuales han logrado notables avances.

Aquí sí, con independencia de lo que determinen conforme a derecho los integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, justo y humanista y con respeto a los derechos humanos, como reclaman los grupos que promueven el aborto legalizado y los conceptos del derecho a la vida que consagra la Carta Magna.

¿Interrumpir la vida, aún tratándose de un feto de meses de gestación, sin más motivo que evitar su alumbramiento, es un crimen o no lo es? ¿O, en nombre de esa libertad que se argumenta, es un acto que no puede criminalizarse?

Desde luego, la ley ya contempla casos de excepción que justifican la conclusión prematura de la gestación, tratándose de una mujer que fue víctima de una violación, debidamente denunciada; cuando exista una grave malformación del feto que haga inviable su vida o cuando el embarazo constituya peligro para la salud o la vida de la madre.

La cuestión la analizan los ministros de la Corte, quienes deberán determinar su decisión en las siguientes horas.

Otras voces han planteado como solución al problema de los embarazos indeseados que el gobierno impulse programas de educación sexual dirigidos a la juventud, cuya premisa sea una sexualidad responsable con el uso protección y como medida de prevención de enfermedades mortales como el VIH; incluso, hay propuestas más audaces con la aplicación de otros métodos anticonceptivos, incluyendo la distribución gratuita de la llamada “pastilla del día siguiente”, especialmente para jóvenes que hayan sostenido una relación sin la debida protección.

[email protected]