CAMALEÓN

“Hombres de Confianza”

En anterior colaboración discernimos acerca de los llamados “hombres fuertes” en gobiernos veracruzanos, conceptuando como tales a quienes desempeñando un cargo en la estructura del gobierno estatal destacan por su capacidad resolutiva convirtiéndose en centro de la atención pública, después del gobernador. Iniciamos la narrativa a partir del gobierno de Fernando López Arias (1962-1968) y la concluimos con el gobierno de Miguel Alemán Velasco (1998-2004). Señalamos que la figura de “hombre fuerte” se observó en los gobiernos de Murillo Vidal, Hernández Ochoa, Agustín Acosta Lagunes, Patricio Chirinos y Miguel Alemán Velasco; no se configuró en las administraciones de López Arias, Fernando Gutiérrez Barrios y Dante Delgado, por razones inherentes, decíamos, al estilo de gobernar y características personales de cada uno de esos gobernantes.

A parte de Miguel Alemán, cuyo gobierno inició en el siglo XX y concluyó en el primer lustro del siglo XXI, han gobernado en este siglo (es un decir), Fidel Herrera Beltrán (2004-2010), Javier Duarte de Ochoa (2010-2016), Miguel Ángel Yunes Linares (2016-2018), y está en funciones Cuitláhuac García (2018-2024).  ¿Se repitió el fenómeno de “hombres fuertes” en estos gobiernos? ¿Fidel Herrera, Javier Duarte, Yunes Linares tuvieron a su lado “hombres fuertes”? ¿Lo tiene Cuitláhuac García?

Se ignora si la memoria colectiva recuerda aún las desastrosas administraciones de Fidel y Duarte, o la decepcionante de Yunes Linares, debido a su proverbial incapacidad para almacenar información. Sin embargo, en los archivos, las hemerotecas y en no pocos individuos de la clase política veracruzana está vigente cuánto ha venido aconteciendo en la entidad veracruzana desde el despertar del siglo XXI, particularmente de los nefastos gobiernos en el orden federal y el estatal. Pero en esas administraciones ¿hubo hombres fuertes?

A propósito de los periodos de Fidel y Duarte, es pertinente hacer una disquisición respecto a la figura de “hombre fuerte” como la hemos entendido: un funcionario en quien el gobernador deposita toda su confianza, al margen o incluida la relación personal, es decir, una delegación genuinamente institucional de márgenes de poder, pero conservando la autoridad, incluso para defenestrar al propio “hombre fuerte”. En cambio, lo que se pudo observar con Fidel Herrera y Duarte de Ochoa fue el nacimiento de un “Hombre de Confianza”, es decir, con cierta delegación de poder acompañada de complicidades entre el dador y el recipendiario, o sea, una relación de “amigos” “trabajando” al tú por tú, por la cual el titular del ejecutivo descansa en su “hombre de confianza”, o cómplice, en tareas personales combinadas con las de orden público.

El “hombre fuerte” en el periodo de Fidel Herrera fue Fidel Herrera, pero en política “no hay hombre sin hombre”, pues se requiere de quien haga la operación, aterrice instrucciones y en este caso lo hicieron elementos formados al amparo del “ejemplo”, quienes provecharon confianza y delegación de poder para sacar raja en provecho propio, pero nada se movía sin el conocimiento y poder centralizador del gobernador. En esas condiciones la disciplina se relaja porque el ratón retoza cuando el gato “duerme”, así surgió el fenómeno de las llamadas “rinis”, damas a quienes no solo se les colocó en la nómina, como solía hacerse desde mucho antes, sino que se les concedieron cotos de poder, un vergonzoso episodio que solo pudo germinar al amparo del recurso público. Obviamente, la corrupción floreció en toda su extensión, sin control, practicada lúdicamente en todos los niveles de esa gestión pública.

Con Duarte de Ochoa no cambió el formato, aunque durante su periodo el usufructo del poder para beneficio personal superó las enseñanzas del “Maestro”, el patrimonialismo brilló en todo su esplendor implementado por una caterva de “hombres de confianza” al servicio y en complicidad con el gobernador. Aunque sin la vocación de servicio ni sensibilidad social que debiera acompañar a todo político y forma parte inherente del ser político, Duarte de Ochoa llevó al extremo las prácticas corruptas sin escrúpulo alguno, confiado como estaba en sus relaciones de complicidad con el Centro del Poder político nacional. Lo suyo fue una noche de verano con el Poder, mientras era víctima de su novatez pues pagaba con dinero público aquella relación, en Veracruz la administración pública naufragó en el cieno de las corruptelas, cuente usted el número de la “gente de confianza” (“políticos”) que participó para concluir las dimensiones del daño a Veracruz.

A Miguel Ángel Yunes Linares, como gobernador, no se le puede juzgar con igual rasero pues su periodo fue a dos años. Pero sin duda en su gobierno ni pensar que haya habido un “hombre fuerte” o de “confianza”; si hubiera de buscar un símil tendríamos acaso que acudir a la alegoría de una combinación entre el carácter de Díaz Ordaz y la aguda inteligencia de Carlos Salinas: su autoritarismo y capacidad de control no permitieron la existencia siquiera imaginaria de un “hombre fuerte”, solo colaboradores que en el orden de la confianza fueron del primer círculo al segundo, tercero, cuarto, etc.

¿Tiene Cuitláhuac García un “hombre fuerte”? ¿Es Eric Cisneros? ¿Tiene un “hombre de confianza”? ¿Es Eleazar Guerrero? En el primer caso, por las características personales del titular del ejecutivo, sin duda Eric Cisneros tiene un amplio radio de acción, muy propio de las facultades de su puesto público, opera y lo dejan operar, realmente al interior del equipo de Cuitláhuac no tiene rivalidad, acaso sí en la Secretaría de Finanzas desde donde Eleazar Guerrero, por funciones inherentes a su cargo, puede desplegar cierto poder político, manejar recurso público propicia poder político. En el Congreso no hay contrapeso, lo cual para nada extraña. No escapa al análisis el formato de las nuevas circunstancias, enfrente del Poder estatal opera un Delegado federal, cuyas atribuciones le confieren un Poder de decisión de primer orden, esa correlación de fuerzas encontrará expresión a la hora de integrar las planillas municipales y la lista de candidatos a diputados locales y federales, entonces sabremos quién es quién en MORENA. Solo entonces.

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