El tache de AMLO y la masacre en el Caballo Blanco

Desde el Café

Bernardo Gutiérrez Parra

 

El periodista Carlos Loret de Mola señala en su columna de ayer martes, que después de la evaluación de confianza de las policías locales en la que Veracruz salió fatal, el presidente Andrés Manuel López Obrador le dijo al gobernador Cuitláhuac García: “Tú tienes tache” y se lo dijo delante de otros mandatarios estatales.

¿Qué cara puso Cuitláhuac? ¿Cómo reaccionó? ¿Qué contestó? No lo dice el periodista, simplemente comenta el hecho tal y como se lo platicó un testigo del calambrazo. Pero puedes apostar lector a que se le erizaron los vellos del espinazo, se le movió el piso y quizá por primera vez en su vida debió sentirse muy solo.

En otros tiempos y por menos que eso, cualquier gobernador con tantito así de vergüenza hubiera presentado su renuncia. Pero Cuitláhuac no es cualquier gobernador, es uno de los peores del país y eso de alguna manera lo hace diferente.

Ya no es un secreto que AMLO está iracundo con su pupilo porque simplemente no da el ancho en un Veracruz que le queda muy grande. Y Cuitláhuac sabe que ya perdió la confianza de su amigo, protector y padre político.

El tache presidencial era lo único que le faltaba para irse más al fondo. Lo otro, la confianza ciudadana, tiene rato que la dilapidó. En la actualidad sólo uno de cada diez veracruzanos le sigue dando su apoyo; los nueve restantes piden al cielo que ya se vaya.

Pero ni Andrés Manuel se decide a removerlo ni Cuitláhuac piensa en dimitir.

El próximo viernes AMLO visitará Veracruz por novena ocasión como presidente y encontrará la entidad peor que la vez anterior. Estará en Papantla y Atzalan municipios agobiados por los secuestros, extorsiones, crímenes dolosos y donde más que mal humor social, hay un encabronamiento colectivo.

¿Qué hará Cuitláhuac cuando en sus narices sus gobernados le saquen sus trapos al sol delante del presidente? ¿Qué hará con la bronca que le acaba de estallar hace unas horas?

Este martes pero por la noche, unos sujetos aventaron bombas molotov en un bar llamado El Caballo Blanco ubicado en pleno centro de Coatzacoalcos y provocaron un incendio con saldo de 23 muertos; ocho mujeres y quince hombres, aparte de 13 heridos graves.

Como siempre el gobernador se pasmó, fue hasta después que la Fiscalía General del Estado dio a conocer el número de víctimas y las acciones que lleva a cabo, que escribió en su Twitter un mensaje de puro compromiso: “Así como en Minatitlán dimos con los responsables, el artero crimen de hace unos momentos en Coatzacoalcos no quedará impune. En Veracruz no se toleran ya a los grupos delictivos”, y después seguramente se fue a dormir.

Lo que acaba de ocurrir en Coatzacoalcos es más grave que lo ocurrido el 19 de abril en Minatitlán donde hubo 14 muertos y tres heridos. Y otra vez Veracruz está en la página roja de los medios de comunicación del mundo.

Como responsable de la seguridad de los veracruzanos junto con su secretario de Gobierno, Eric Cisneros y su Secretario de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez, ¿qué va a decirle Cuitláhuac García al presidente sobre esta nueva masacre?

AMLO debe valorar si sigue aguantando a un gobernador con 9.2 por ciento de aceptación y 90.8 por ciento de rechazo popular. A alguien que ya perdió el respeto de sus gobernados y carece de credibilidad. A quien está perdiendo autoridad y del que se burlan hasta sus mismos secretarios. Y sobre todo, a alguien que no tiene carácter ni siquiera para ser alcalde de un pueblo rabón.

Si el presidente sostiene a Cuitláhuac dos años, Morena perderá las elecciones intermedias, pero si lo sostiene más tiempo, Morena, la 4T y el propio Andrés Manuel perderán Veracruz sin remedio.

Y es que los veracruzanos ya no aguantan tanta maldita ineptitud porque está provocando más violencia. Los 23 asesinados de hace unas horas, son uno de los turbadores ejemplos.

Si los feminicidios, ejecutados y secuestrados con Duarte y Yunes fueron un pavoroso escándalo; los feminicidios, ejecutados y secuestrados en estos ocho meses y medio, tiene rato que rebasaron aquella pesadilla.

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