DIAGNÓSTICO VERACRUZ

DIAGNÓSTICO VERACRUZ

Salvador Muñoz

Los Políticos

 

Cuando uno escucha la palabra comparecencia, normalmente imagina a un funcionario sudando frío, mirando de reojo el reloj y rogando porque no le toque el legislador Elena, Montse, Indira, Héctor o Ana Rosa… unas, muy incisivas; otros, con ganas de espectáculo. Pero Valentín Herrera Alarcón, secretario de Salud de Veracruz, lejos de hacer malabares verbales, decidió presentarse con datos y hechos de quien sabe de qué trata la Salud… y sí, también con la serenidad de quien sabe que trae tarea hecha. Algo poco común en estos ejercicios que a veces parecen más un ring que un foro.

Herrera no llegó a improvisar. Que si más de 336 mil detecciones de diabetes, que si 345 mil de hipertensión, que si millones de acciones contra el dengue –sí, millones, porque al mosco le encanta la fama– y casi 2.7 millones de vacunas aplicadas. Números claros, trabajo palpable. En un estado donde la salud suele ser tema de urgencia, presentar resultados concretos es refrescante… casi terapéutico.

Y es aquí donde uno no puede dejar de notar que esta maquinaria no anda sola. La gobernadora Rocío Nahle ha apostado con  Herrera Alarcón, por un sistema de salud que dé resultados, no discursos; que llegue hasta donde los caminos se acaban y donde sólo las Camionetitas de la Salud pueden entrar. Es un estilo distinto, más práctico, menos adornado, pero con conocimiento de causa. El Doctor no sólo sabe de lo que habla, sino que entendió en mucho los cuestionamientos de los diputados… y sí, con la expectativa puesta en mejorar lo que parecía eterno: abandono, instalaciones debilitadas y un mosaico de carencias que se normalizó por años.

Herrera habló de temas incómodos –porque hacerse el sordo nunca ha curado a nadie– como la salud mental, la donación de órganos o la atención garantizada para las mujeres. Lo hizo no tanto con cifras como con la experiencia de no quedarse sólo en el consultorio, sino también hacer territorio… y con autocrítica… Incluso ofreció disculpas por un desliz administrativo a Elena Corona… Cardona… ¡Córdova! Doble desliz. Un funcionario que reconoce errores… mire usted, ya era hora de que la salud pública también promoviera ejercicios cardíacos entre los incrédulos.

Hay retos, por supuesto. Los hubo, los hay y los habrá. Infraestructura que debe recuperarse, seguimiento a pacientes con VIH, atención en zonas remotas, crisis de enfermedades crónicas, y la eterna batalla contra el mosco que ya debería pagar renta. Pero si algo dejó claro Herrera es que hay rumbo, estrategia y ganas de corregir el trayecto cuando haga falta.

Y, por si alguien dudaba, la coordinación con la gobernadora no es mero protocolo: es la pieza que ha permitido mover recursos, acelerar programas y responder ante emergencias sin convertir cada acción en una novela por entregas que busque likes, fotos o protagonismo. Una administración que empuja y un secretario que opera: combinación rara, pero funcional.

En un estado donde la salud dejó de ser un tema para discursos de ceremonia y se volvió una prioridad de todos los días, la comparecencia de Valentín Herrera no fue una defensa: fue un diagnóstico con tratamiento. Y si algo nos enseñó es que, al menos en esta consulta, el paciente –el sistema de salud– ya empezó a mejorar… falta que se cuide.