Morena siente pánico / ÓSCAR PEDRO REYES CASTELÁN

La 4T no tendría de qué preocuparse, y menos ocuparse, por el hecho de que el PRI, PAN y PRD vayan a formar una alianza para competir en 2021 en 100 o más de los 300 distritos electorales federales del país.

Estos lo harán obligados por su debilidad ante el electorado, aunque los tricolores ya saben que triunfos o derrotas no son eternos y los ciudadanos pueden negar el voto hoy, pero mañana pueden volver a otorgarlo, como sucedió en Coahuila e Hidalgo. Por eso extraña la satanización de esa decisión por los jerarcas del partido en el poder, incluyendo a su guía moral, el Presidente, que contradice la afirmación de que Morena se encuentra en los cuernos de la luna, según sus encuestas, con una alta aprobación a sus gobierno, en sus tres niveles.

Esa unión aún está en ciernes, pero la han cuestionado duramente bajo el argumento de que eso confirma que esos partidos han actuado juntos contra el país y el pueblo, en pocas palabras, que son la mafia del poder. Esa reacción, sin embargo, manda una mala señal y exhibe pánico, o al menos nerviosismo, de los morenos, y sólo alimenta el propósito de seguir adelante de sus adversarios; no se dan cuenta que esa postura se convertirse en boomerang, como cuando se remarcaba que Andrés Manuel López Obrador era “un peligro para México”, lo que lo que convirtió en víctima y, con esa razón y la del hartazgo y coraje en contra del PRI y el PAN, hicieron a los ciudadanos lo arroparan y se convencieron de votar por él, infligiendo a los candidatos del PRI y PAN su más humillante derrota. ¿En realidad están fuertes? No lo demuestran, aunque presuman sus encuestas, a sabiendas de que en el momento de decidir, los ciudadanos van a tomar en cuenta hechos, pero más todavía lo no hecho, como la promesa de no mentir, no robar y no traicionar. La promesa del nuevo gobierno fue reducir los índices de violencia e inseguridad, con la estrategia de “abrazos, no balazos”; aumentar la inversión y no perder miles de fuentes de trabajo y millones de empleos; ser efectivos en el manejo de la pandemia, que es un desastre y ha costado la vida a casi 112 mil mexicanos, además de que hay gobernadores y alcaldes incompetentes y, como en los viejos tiempos, el poder Legislativo se encuentra sometido al Ejecutivo. Es un lastre muy pesado y penosamente sigue cargando la 4T.

Podría tratarse de una vacilada la probable designación del diputado porteño Ricardo Exome Zapata como subsecretario de Economía. Él se iría gustoso a la capital de la República en lugar de andar en las banquetas convenciendo a sus paisanos a que voten por él para la alcaldía, si es postulado por Morena. Habrá que esperar.

No se le hizo la SCT a la salida de Javier Jiménez Espriú, un área que domina por su actividad en la industria de la construcción a la que se ha dedicado toda su vida; Economía no es su perfil, pero eso no es impedimento en la 4T, donde todo es posible.

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