Hablan de ellos para la alcaldía

Los Políticos

Hablan de ellos para la alcaldía

Salvador Muñoz

La moneda de nuestra inconformidad nos obliga a demandar caras nuevas, frescas en el ámbito electoral, pero a la vez, caras viejas conocidas; también están aquéllas que están presentes en el colectivo social, sea por sus acciones, sus balcones o hasta su familia considerada en el entorno, familia de bien… o hasta de bienes.

Una de estas caras frescas nos la reclamaron los coatepecanos: Joaquín Alcántara Ceballos, hijo del legendario Joaquín “Ursus” Alcántara (qepd). Tanto vecinos de Zimpizahua como del Pueblo Mágico le ven espolones a Joaquín para contender por la presidencia municipal, ¡y ojo! porque no están viendo un partido en especial, sino a un personaje. Quizás por eso ya algunos políticos lo han buscado para encaminarlo a una candidatura.

Un caso similar ocurre entre los alteños con Elena Córdova Molina. Una joven que desde que estaba en prepa incursionó en la política pero enfilada totalmente su actividad siempre pensando en su terruño, en su gente, en Mesa de 24, en Alto Lucero. No en balde trabajó en Sagarpa y estuvo en la CNC. Su actividad social no es de ahora… lleva años cerca de este municipio con el que se siente en deuda, por lo mucho que le ha dado su gente, su familia, su padre y madre. Sabe del trabajo de campo, pero también lo que es fletarse vendiendo zapatos por catálogo o ropa de paca. Mesa de 24 y Alto Lucero la conocen, saben que es una mujer hecha de esfuerzo, de trabajo… y sí, en ella también ven una opción, más ahora que Elena se define por sí, sin ismos, sin siglas, sin colores.

En el PRD aparece Myriam Lagunes Marín, secretaria de Igualdad de Género. Más que enfocar a esta vecina de San Rafael en el Sol Azteca, hay que verla desde el lado de su lucha social en el ámbito de la cartera que tiene en tal partido. Hay quienes ven en ella la posibilidad de ser candidata por su municipio, pero sin que sea responsable de ello, tiene dos enormes obstáculos que le hacen ruido a esa opción: su hermano Luis Daniel es el actual presidente de San Rafael. Si bien, en muchos municipios sería “normal” esta transición familiar, en este caso no, por otro ligero detalle: el padre de ambos, Héctor Lagunes Reyes, quien quiere ser de nuevo alcalde, es predecesor de Luis Daniel. El asunto no termina ahí, sino en que Myriam Lagunes estaba encaminada en la pasada elección a ser candidata, pero por una cuestión familiar y de género, se le dio paso a su hermano “por ser hombre”. Han pasado cuatro años, ojalá haya cambiado la forma de pensar de don Héctor… aunque Myriam es seguro que hoy tenga más opciones que la candidatura a la alcaldía.
Por cierto, hablando del PRD, en Catemaco, bajo las siglas de este partido, ya hay quienes citan a Juan José Rosario Morales, como candidato a la alcaldía. Algo similar ocurre con el caso de arriba: Juan José es cuñado del presidente municipal Julio César Ortega Serrano. El detalle es que el edil impulsa a su también director del DIF municipal, para que compita por Morena…

¿Armando Xalapa? Si es un eslogan, estaría muy ad hoc a los tiempos que se viven en la capital de Veracruz donde desde el Gobierno estatal y municipal nomás no se ve que la “armen”.

Este eslogan surgido entre amigos, es porque ven en Armando Adriano Fabre a un ciudadano con espolones para competir bajo las siglas de cualquier partido por la presidencia municipal de Xalapa. El Notario, además de experiencia administrativa (que tanto nos urge para no andar regresando lana, sino al contrario, bajando lana), goza de prestigio, al grado de que fue de los pocos que le renunciaron a Javier Duarte cuando estuvo al frente de Pensiones del Estado… allá usted imagine el porqué. ¿Armando Xalapa? No está mal para eslogan. ¡Que lo registre de una vez el Notario!

Y para cerrar esta columna: Juan Manuel Diez Francos. Uno de los mejores alcaldes que ha tenido el PRI, no sólo en Orizaba, o en Veracruz, sino en el país. ¿Y cuál es la novedad? El fuerte rumor de que si compite por la alcaldía, lo haría de manera independiente… aquí la pregunta es si es así: ¿el orizabeño haría a un lado los partidos y apostaría a un ciudadano sin colores, siglas ni ismos?

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