Vaya responsabilidad

Al estilo Mathey

 

·       Vaya responsabilidad

 

Gustavo Cadena Mathey

El próximo viernes 28 se celebra el día dedicado a los abuelos.

 

Es una gran oportunidad para recordar y revalorar la importancia de la familia y el lugar que ocupan en su integración los papás de los papaces.

 

Cierto que en la actualidad la necesidad de llevar el pan al hogar, la tecnología y la modernización han contribuido a revertir el concepto y por muchos factores cada vez son menos sus integrantes. Sin embargo, no hay hijos sin abuelos ni abuelos sin nietos.

 

Al parecer el INEGI no ha dado a conocer aún los resultados del censo de este año en México, pero en 2017 informó que en el país había aproximadamente 13 millones de personas de 60 años o más, claro, sin precisar cuántos de ellos eran abuelos. Sin duda somos muchos. Realmente entre los tesoros que se alcanzan en la vida, al correr de los años, uno de los mayores es la dicha de ser abuelo y una mayor, llegar a conocer a los abuelos paternos y maternos y luego serlo.

 

En la red de redes circulan correos que, ignoro de dónde salen las cuentas, que señalan que para haber nacido tuvimos que haber necesitado de nuestros dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, 16 tatarabuelos, 32 choznos (descendiente en línea directa en quinto grado) 64 pentabuelos, 128 hexabuelos, 256 heptabuelos, 512 octabuelos, 1,024 nonabuelos, 2,048 decabuelos.

 

“Solamente para las 11 últimas generaciones, fueron necesarios 4,094 ancestros. Para que puedas estar aquí hoy. ¡Cerca de 300 años antes de nacer!

“Piensa por un instante: ¿cuántas luchas?, ¿cuántas guerras?, ¿cuánta hambre? ¿cuántas dificultades?, pero también, ¿cuánto amor?, ¿cuánto cariño?, ¿cuántas alegrías?, ¿cuánta esperanza?, ¿cuánta fuerza tuvieron que vivir nuestros antepasados para que tú puedas estar vivo?

“Y todavía te preguntas, ¿qué haces aquí?; nosotros sólo existimos gracias a todo lo que cada uno de ellos pasó. Gratitud a todos nuestros antepasados. Sin ellos no tendríamos la felicidad de conocer lo que es la vida. Haz que valga la pena”.

 

Así es, por lo mismo aprovecho para recordar por la vía paterna al revolucionario Lauro Taurino Cadena y doña Eutimia Constantino y la materna al francés Pedro Mathey Dubon y doña Victoria Alemán Mayo.

 

Y sí, ser abuelo es una verdadera dicha. También una enorme responsabilidad contribuir a la buena educación y cuidado de los nietos, ¡vaya que lo es!

Tenga el lector armonía y paz en sus hogares. Cuidemos el agua, tengamos cuidado con las lluvias y procuremos sembrar arbolitos y plantas. 

 

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