La educación en tiempos del Covid / GILBERTO NIETO AGUILAR

El pasado jueves 21, la Academia Mexicana de la Educación en Veracruz organizó el conversatorio “Educación a distancia en tiempos del Covid-19: análisis y reflexión”, transmitido en línea por Webex bajo la dirección de la maestra Dinora Luciene Blásquez, presidenta de la AMEAC. Participaron por educación superior el doctor Ricardo Corzo Ramírez; por educación media superior, Ernesto Fernández Panes, y por educación básica, un servidor.

En el contexto del conversatorio se plantearon varias preguntas bajo la conducción del doctor Reynaldo Castillo Aguilar: ¿Qué pasa con el proceso educativo en estos momentos? ¿Qué opinión se tiene respecto a lo que está promoviendo el sector educativo para aprender en casa? ¿Qué están haciendo y qué deberían hacer las autoridades, los docentes, los padres de familia, los alumnos? ¿Cómo será el regreso al aula y bajo qué condiciones? ¿La pandemia ha transformado los procesos de enseñanza y aprendizaje?

La amenaza del Covid-19 ha puesto de cabeza al planeta, ocasionando un desajuste social, de salud, laboral, económico, geográfico y cultural. Existen en el mundo, según datos de la Unesco, alrededor de mil 200 millones de alumnos sin asistir a las aulas de una escuela.

Los profesores, al menos en Veracruz, han vivido desde un principio tres momentos diferentes: antes del periodo de las vacaciones de Semana Santa, con el encargo de actividades principalmente de repaso. Del 20 de abril al 10 de mayo, se tuvo que buscar el contacto de los alumnos por las redes para ponerse de acuerdo en nuevas actividades y, lo más notorio, la SEP reactivó un convenio con Microsoft para dotar a los profesores de gran cantidad de herramientas digitales.

Del 10 de mayo a la fecha ha sido una etapa muy incierta. Se ha contado con varios dispositivos y herramientas que han fortalecido las redes de comunicación y variado el envío de actividades. Se ha hecho patente la enorme brecha digital que presenta la sociedad, pues en esta etapa se ha requerido el uso de celulares inteligentes, correos electrónicos, Facebook, grupos de WhatsApp, plataformas oficiales de las escuelas, televisión y herramientas gestionadas por la SEP como Google, Classroom y Zoom.

Sin aceptar la politización que plantean Ángel Díaz Barriga, Sebastián Plá y otros autores sobre este hecho, habría de reconocerse que el escenario está bajo circunstancias excepcionales. No se está intentando establecer una educación a distancia o en línea, que sustituya al modelo educativo existente. Se está tratando de encontrar una salida momentánea ante la imposibilidad de asistir al aula presencial. Es una condición de emergencia —y en esto les doy la razón a los educadores citados y a otros más— que revela no sólo el atraso de nuestro sistema educativo, sino del desarrollo social bajo las condiciones de pobreza y marginación en el país.

El retorno a las aulas será en el momento y las condiciones adecuadas. La escuela ya no será la misma; caso contrario, la grave experiencia no habrá servido de nada. Francesco Tonucci y los mismos autores citados nos dan la pauta. El ideal se ha perseguido durante décadas y tal vez haya llegado la hora de comenzar a cambiar el fondo y las formas dentro del sistema educativo.

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