El discurso es el problema

CAMALEÓN

El discurso es el problema

“De buenas intenciones está empedrado el camino hacia el cielo”, canta sabio refrán mexicano que bien pudiera ser aplicado al contenido del discurso presidencial cuando se refiere a la transformación del Sector Salud, cuyos servicios pretende igualarlo al de Canadá y los Países Bajos, sin duda, aunque deseable, es una meta ilusoria. Sin embargo, el escenario real no permite una trama de esa naturaleza, pues para presentar una obra como la descrita se requiere de modificaciones de fondo y cinco años no alcanzan, además, las galerías están repletas de un público ya cansado y molesto de tanto esperar. Lo peor es que el sonido está fallando y las palabras resultan inconexas con la realidad.

Tal es el panorama del Sector Salud mexicano que el presidente López Obrador ha ofrecido transformar en calidad y de manera gratuita, sin alguien que le informe con veracidad sobre las proporciones de su oferta y las pésimas condiciones en que se encuentra tan importante sector.

La salud de la clase trabajadora de México es atendida por instituciones creadas por el Estado mexicano, 23 Institutos de Salud y gran número de hospitales, clínicas y centros de salud conforman la infraestructura que cubre parte de la demanda, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), creado en 1943 por Ávila Camacho (1940-1946), atiende un importante segmento y se mantiene con la aportación tripartita de cuotas: trabajadores, empresarios y gobierno, no es luego entonces una atención “gratuita”. La burocracia es atendida por el Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores al Servicio del Estado (ISSSTE), creado en 1959 siendo presidente Adolfo López Mateos (1958-1964), funciona en base a las cuotas de trabajadores y del gobierno, luego entonces aquí tampoco la atención es “gratuita”. Como sea, ambas instituciones tienen su respectiva infraestructura hospitalaria y personal médico y paramédico cuya probada experiencia dan un servicio cuya calidad merma porque sufren de intensa saturación por una demanda creciente, esa condición ocasiona deficiencias en el servicio y deteriora el equipo médico.

El grueso de la población mexicana, la de menor capacidad económica y más vulnerable, carece de seguridad social, ese gran segmento poblacional es atendido en el Sector Salud dependiente directamente de la Federación, gran parte el gobierno federal, y otra de no menor importancia de los gobiernos estatales, ambos niveles de gobierno actúan coordinados por convenios para proporcionar los servicios de salud.

Acierta el discurso presidencial cuando se refiere a la corrupción en este sector, manifiesto en el robo hormiga de medicamentos, la colusión entre burócratas de cuello blanco con representantes de los laboratorios proveedores de medicina, mafias de médicos coludidos entre sí “para sacar raja” en ese universo al cual los gobiernos destinan miles de millones de pesos, la desmesurada subrogación habla por sí sola. De lo anterior, en Veracruz sufrimos gran deterioro en este sector durante los gobiernos ( es un decir) de Fidel Herrera y Duarte de Ochoa, y el de Yunes no estuvo exento de la rapiña. Mucho equipo médico fue sustraído de los almacenes con destino desconocido y nadie, ni el gobierno actual parecen interesados en investigarlo, ¿dónde quedaron esos equipos cuyas facturas y costo deben obrar en expedientes y archivos del gasto público?

En este espacio con frecuencia inquiríamos sobre un acelerador lineal “descompuesto” en el CECAN, fue desensamblado y sustituido por uno nuevo, pero ¿dónde quedó el otro? ¿Dónde quedaron algunas pinturas y cuadros originales sustraídos del Asilo Sayago”? ¿Qué fue del equipo de hemodinamia del Hospital Civil de Xalapa, inaugurado en tiempos de Duarte con bombo y platillo? Sí, mucha corrupción, pero también mucha simulación en el gobierno que denuncia solo por motivaciones políticas.

Contra lo asegurado por el gobierno de la Cuarta T, el Seguro Popular sí era Seguro y si atendía al populi cubriendo gastos catastróficos por enfermedades de alto impacto. Hubo corrupción y multiplicación de nuevos ricos, de acuerdo, bastaba con recuperar lo robado y sanear ese ambiente, en vez de sustituirlo por el incierto Insabi y esperar un largo año para saber si este nuevo Instituto tendrá éxito y devolverá la atención gratuita que el Seguro Popular garantizaba.

Existe desabasto de medicinas en los Institutos nacionales, sus Directores lo saben, pese a que el gobierno lo niega. Hay desabasto en hospitales de Veracruz, aunque desde el gobierno se diga lo contrario, pero no es posible ocultar el sol con un dedo, un padre de familia no puede mentir respecto de la salud de un hijo, solo quien carga el bulto sabe cuánto pesa.

Si, tiene razón el presidente López Obrador cuando quiere combatir la corrupción en este importante sector, pero su discurso es erróneo, porque ni recibió un Sector Salud funcionando “por los suelos”, como gusta en decir, ni basificar los miles de médicos de que habla será un “enchílame otra”, tampoco dar medicina “gratis” es fruto de su gobierno, enormes filas se han formado desde hace lustros en el ISSSTE y en el IMSS para recibir medicinas de manera “gratuita”, y en los hospitales del Sector Salud también se otorgan, cuando las hay.

¿Servicio médico como en Suecia, Finlandia, Noruega o Canadá? Ojalá. Será posible equipando hospitales de primero y segundo nivel, contratando mayor número de especialistas, modernizando la infraestructura hospitalaria, desterrando efectivamente la corrupción, pero, sobre todo, combatiendo la desigualdad social, porque de esta manera la gente tendrá mayor capacidad económica para buscar atención médica hasta en hospitales privados, que tan buenos hay en México. De esa manera se reduciría la demanda en hospitales públicos. Pero el discurso no lo dice, se va por lo más simple: “servicios médicos y medicinas gratis”, “Tienen que ser atendidos. Y nada de la llamada cuota de recuperación. Es gratuito. Qué cuadro básico de medicinas ni qué nada. Todas las medicinas que se necesiten. Consultas e intervenciones quirúrgicas gratuitas. Todo gratuito”, qué fácil, he allí el problema de un presidente cuyo discurso lo convierte en un cirujano del aire.

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19- 3n3ro- 2020-