Informe Casero

CAMALEÓN

Un Informe Casero

El gobernador Cuitláhuac García tenía la inexorable obligación de rendir su informe de labores al Congreso local, cumplió con ese compromiso enviando a su Jefa de Programas de Gobierno a hacer entrega física del documento informativo, así salvó un ineludible requisito constitucional. Pero su cargo es político e implica la atención a reglas de juego no escritas, como lo hizo el presidente de la república y aprovechar para mandar su mensaje político a la nación. Atendiendo a ese formato, Cuitláhuac García no podía quedarse atrás, pero, ¿cómo hacerlo ante cientos de personas de variada genética política y social sin provocar interlocuciones o alguna indeseable interpelación? La solución fue hacerlo con gente de casa, excluyendo a actores políticos representativos de la sociedad veracruzana pero ajenos a la cuartate. Así fue como el sábado 16 de noviembre se cumplió con el protocolo político de rendición de cuentas en el Veracruz de 2019. Obviamente con reglas propias, que para eso es el “pinche poder”.

Todo era cuestión de adecuar el escenario, que en esta ocasión fue la Sala Grande del Teatro del Estado, el mismo recinto político de los priistas de antaño. Y, como evocando aquellos años de esplendor priista, acaso invadido por la nostalgia, el diseñador de la escena donde el gobernador rendiría su informe de gobierno, colocó mamparas por doquier, una en el fondo que sirvió de marco al atril desde donde Cuitláhuac pronunció su discurso, y otros de fondo a los canales de televisión, decía “PR1MER Informe”, destacando los tres primeros signos, como lucían del PRI en sus épocas de gloria.

Cuitláhuac García estuvo en su ambiente, rodeado de colaboradores y gente llevada exprofeso para aplaudir a la menor pausa del orador, casi como si se hubiera ensayado. Allí, en la sala grande del Teatro del Estado todo salió bien. El primer tramo, el más cercano al escenario, se destinó a los Secretarios de Despacho, al titular del Poder Judicial y representantes del Poder Legislativo que acuerpaban a la representante presidencial, Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación. A cualquier observador no hubiera escapado la notoria inasistencia de gobernadores invitados a este evento, hecho inusitado en Veracruz. Poco más arriba, en una estrecha franja de acaso seis hileras horizontales de bancas se acomodó a los “invitados especiales” y medios de comunicación, pocos, por cierto. Hasta arriba, la sección más amplia, fue ocupada por entusiastas aplaudidores, de una espontaneidad que se tornó lúdica por sus ruidosas exclamaciones de apoyo hacia los colaboradores del gobernador cuando éste los fue mencionando.

Para algunos de los asistentes lo que escuchaban del Informe no se correspondía con la realidad, como si estuvieran oyendo el eco de un mundo desconocido, al escuchar logros invisibles de un texto mal escrito. Porque el discurso informativo habla de números inverosímiles referidos a infraestructura física, de logros en salud, de reducción de la violencia nada perceptibles en la realidad. Pero todo fue aplaudido, inclusive lo de la prueba superada en lo del dengue. ¿Lugar número 28 en violencia cuando todos los días Veracruz se pinta de rojo sangre? Recuento de obras municipales, ríspidas insinuaciones al reciente pasado político de Veracruz, elogiosas referencias a colaboradores, ocuparon buena parte de un informe desvinculado con la triste realidad de Veracruz.

Pero, siguiendo la consigna puesta en boga por Felipe Calderón, “haya sido como haya sido” Cuitláhuac García brincó con la realidad a cuestas el compromiso político de Informar. Ahora, toca a cada Secretario presentarse ante la Comisión legislativa correspondiente para “glosar” su ramo, no se esperan anuncios espectaculares porque la deficiente comunicación de sus acciones impide conocer los logros alcanzados, en caso de haberlos. Los más harán esfuerzos adicionales para explicar el subrayado subejercicio presupuestal, aunque post informe ahora se diga que no lo hay. Nada nuevo en torno a los problemas de la inseguridad pública que mantiene a Veracruz como rehén de la violencia, y qué decir de las acciones en materia de Salud, respecto a por qué la entidad prosigue en el tobogán de las estadísticas: primeros en Sida, obesidad, diabetes, Cáncer de mama, dengue etc. Qué dirán de la obra pública pues, si la hay, como dijera el Secretario del ramo, “no se ve”.

“Por primera vez un gobierno trabaja para no dejar a nadie atrás”, decía un anuncio promocional del gobierno de Veracruz inserto en El Universal; tras un esfuerzo de imaginación debemos confesar incapacidad para entender el mensaje porque no encontramos ninguna correlación con la realidad. Esa realidad virtual que pintó la Jefa de Programas de Gobierno cuando hizo entrega del documento informativo: “La realidad en materia de seguridad es que por primera vez se está entregando una mejora, no nada más cualitativa, es decir en percepción, en materia de seguridad; se están entregando cuantitativamente datos de que está funcionando la estrategia, por lo tanto, se están viendo resultados”. Así sucede cuando un ciudadano de a pie se convierte en “servidor público”.

Cuitláhuac García tiene asignaturas pendientes con la población veracruzana, pero sin duda debe permanecer atento a la traducción que de su informe le haga al presidente López Obrador la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien lo ha representado en varias entidades federativas y por lo mismo tendrá un diagnóstico sobre esas visitas. Mientras, los veracruzanos, esperanzados, confiamos, en una resurrección del gobierno estatal y que sea para bien. Porque el pueblo de Veracruz sigue a la espera de que sus expectativas se cumplan, para eso votó como lo hizo.

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21- noviembre-2019