Relámpagos del cambio

CAMALEÓN

Relámpagos del cambio

En los albores del Humanismo, durante el luminoso acaecer del Renacimiento, surgieron insignes pensadores que dieron lustre a su época, los utopistas entre ellos, Tomás Moro en Inglaterra, Tomás Campanella en Italia, y Luís Vives en España, quienes manifestaron sus dudas y esperanzas sobre ese nuevo amanecer de la humanidad. Atrás quedaba el feudalismo para dar paso a nuevas concepciones de la sociedad y del Estado Nacional, la emergencia de una nueva clase social, la burguesía, presionaba para acondicionar avanzados y diferentes avatares en la economía, la estructura social y la política.

Pero en todo cambio político está latente la tentación autoritaria, por eso Luis Vives se atrevió escribir a Carlos V: ¿Qué es regir y gobernar los pueblos sino defenderlos, cuidarlos y tutelarnos como a los hijos? ¿Y hay algo más irracional que pretender tutelar a quien no quiere tutela, o tratar de atraerse a fuerza de daño a los que dices quieres beneficiar? “Ten cuidado que no se trasluzca que más que más bien que regir, lo que pretendes es dominar; que no es un reino lo que apeteces, sino una tiranía; que lo que quieres es tener muchos súbditos, no para que vivan felices sino para que teman y te obedezcan sin discutir ¿Qué es construir un gran imperio, sino amontonar una gran mole para hacer grandes ruinas? No hay nada que repugne tanto a un ánimo humano, y por su naturaleza, libre y amante del derecho, como cualquier manifestación de servidumbre y de esclavitud”, ese fue un inusitado y desafiante texto frente al poder.

Los tiempos de hoy, cuanto ahora ocurre en México, lo mismo que en la Primera, la Segunda y la Tercera Transformaciones, revelan que nada nuevo hay bajo el sol, que todo forma parte del incesante cambio del cual ninguna sociedad está exenta. Si buscamos las raíces de la actual tendencia al cambio encontraremos que uno de los éxitos de MORENA está fincado en la esperanza de un pueblo atormentado por los desatinos, abusos y latrocinios de una voraz y parasitaria clase política viviendo a expensas del presupuesto público. No necesariamente porque las propuestas del nuevo gobierno sean las mejores, pues están condicionadas a su correcta implementación, la población sigue a AMLO porque representa al adalid de un cambio, que implica sanear el ambiente político y alcanzarle beneficios a la población con mejor calidad de vida.

En Veracruz, por ejemplo, esas esperanzas las alimentan el desasosiego ante la latente posibilidad de ver a Javier Duarte de Ochoa (el cabecilla de la banda recientemente egresada de Pacho Viejo y demás congéneres), saliendo del reclusorio norte para impunemente disfrutar de lo que despojaron a Veracruz. Y en esa marea de flujos y reflujos, para alimentar el fuego, desde el gobierno entrante, ya el federal, ya el estatal, se nos dice que todo lo encontraron mal mensajeando subliminalmente que a ellos corresponde arreglar los desajustes: En Veracruz las cámaras de vigilancia no funcionan en su totalidad, los hospitales de la entidad están desmantelados, padecen desbasto de medicinas y, paradójicamente, hay medicamentos a punto de caducar. Pero equivale a oír la misma letanía de hace dos años, cuando entró al relevo el gobierno panista encabezado por Yunes Linares, entonces dijeron lo mismo de ahora, solo cambia el mensajero. Y, semejante al mes de diciembre de 2016, también ahora se escucha sobre nóminas infladas de aviadores, de bajas injustas de personal laborando, de arcas vacías, etc., nada cambia, es la misma cantaleta, es el formato de siempre, el que llega será mejor que quien se fue, y lo dicen a la misma sociedad que, impávida, solo observa el trajinar de políticos, preguntándose si acaso saben de qué hablan y si van a resultar mejor que los idos o será más de lo mismo.

Ante este escenario, un inspirado dramaturgo podría imaginar melódica comedia protagonizada por una familia de enriquecidos al amparo del poder político celebrando fuera de su país y brindando por la Navidad y los buenos deseos de Año Nuevo. Para la trama de esa escena el autor se inspiraría en la familia de Duarte de Ochoa, incluidos los padres de Karime Macías (uno de los personajes centrales de esa historia), ya autorizados para salir del país. Conjeturamos un jolgorio sin cortapisas económicas (buenos vinos, ricas viandas, regalos suntuosos) porque el dinero sobra; mal habido, pero eso poco importa a sus usufructuarios porque no hay moral, aunque quizás no los acompañe el otro personaje central, fuente ilegítima de la irrestricta abundancia, porque los trámites legales retrasan su salida del reclusorio. Con este caso, pudiera hilarse toda una componenda melodramática combinando personajes de Los Miserables, de Víctor Hugo, con la Comedia Humana, de Balzac.

Pero ese drama debiera estar presente la angustiada existencia de la población mexicana emparedada entre sus problemas económicos y la incontrolable inseguridad pública, ambos, expedientes que el Estado Mexicano ha no podido resolver. Así lo vemos en esta aldea, donde el Secretario de Gobierno, Eric Cisneros, pretende alentarnos sobre el despliegue de la Guardia Civil con 2000 efectivos, 600 de los cuales serán destinados a Coatzacoalcos y Veracruz para “abatir la inseguridad que hay en Veracruz”, se agradece la intención, pero es noticia vieja, muy reciclada y sin resultados, pues esa estrategia la aplicó una y otra vez Duarte de Ochoa y todo sigue igual, o peor. Antaño fueron enviados a la zona sur, sucesivamente, la Guardia Civil, la Policía Federal, la Fuerza militar, se implementó el Mando Único etc., sin obtener resultado positivo, hasta podría deducirse que no es cuestión de número, sino de información de inteligencia, de cero complicidades con los delincuentes, de estricto control de los mandos, y menos simulación.

Para acabarla, a los nubarrones ensombrecidos por ese panorama, se agrega la “democrática” intentona de crear nuevos partidos políticos en Veracruz. En el coloquio político corre la versión de que en México un político desempleado es un riesgo para la estabilidad social, pues hará lo imposible para volver a treparse al presupuesto público, haciendo honor a la consigna del “Tlacuache” Garizurrieta de que “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. Ahora acude al viejo procedimiento de crear un partido político en busca de las prerrogativas, y aprovechar la vía de la representación proporcional para acceder a regidurías, sindicaturas, diputaciones y hasta senadurías. Sobra decir que no los impulsa un propósito de índole social, porque eso está muy lejos del chambismo político. Y todo esto cabe en la universalidad del cambio.

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14- diciembre-2018