Chichis amamantadoras

Salvador Muñoz

 

Conforme más nos involucramos en las redes sociales, más extraño el periódico impreso. La razón es simple: en un diario, se quiera o no, había un censor por decirlo de algún modo, que establecía el flujo de lo que se plasmaría en las páginas, desde una foto, un texto, una caricatura. El censor podía ser el Jefe de Redacción, previo acuerdo con el Director del medio. A lo mejor, por ser parte del ámbito publicitario, hubo un momento en que el papel del Censor se perdió o lo permitió, y entonces vimos que algunos diarios le dedicaban mínimo, una plana entera a los servicios de prostitución disfrazados como “masajes”.

El censor en la nota policiaca era muy elástico… tanto, que la permisividad iba a que “escurriera sangre” dicha sección; la tesis era simple: la imagen era garantía de una buena venta al día siguiente.

Los tiempos han cambiado, pero algunos jefes de redacción o reporteros y hasta fotógrafos no… bueno, hemos de decir que si se mantienen es porque hay un lector que los demanda…

Pero estamos hablando de “algunos”, que hace una gran diferencia con el papel de las redes sociales donde aparentemente pareciera que hay una permisividad total.

Digo “pareciera” porque tengo entendido que hay un censor que detecta determinadas palabras o determinados videos ¡y los baja! Igual hay un sistema que permite al usuario “denunciar” la publicación que pueda ser ofensiva y pasa a un juzgado mucho más efectivo que nuestro modelo de sistema judicial, y resuelve de manera pronta y expedita si “te pasaste de rosca” con alguna imagen o texto. Mas sigo sosteniendo que el censor de las redes es laxo total… si no, cómo es que se permite subir videos como los de Nay Salvatori y su “chichi amamantadora”.

En realidad, el video de referencia es de hace nueve meses y en él narra la incomodidad de Nay Salvatori por una mujer que alimenta a su bebé con su “chichi amamantadora” pues podría despertar la líbido del marido de Nay Salvatori, pues muy independiente de que diera de comer a ese niño, “la chichi no dejaba de ser chichi”.

Es decir, para Nay Salvatori, el seno, la glándula mamaria, la mama, o algo más enraizado a nuestros ancestros nahuas, la chichi, tiene más función erótica (por así decirlo) que alimentaria.

Insisto, el video lo subió hace nueve meses, cuando ni siquiera estaba enterada de su embarazo, de acuerdo a las crónicas poblanas. ¡Ah! porque déjeme decirle que Nay Salvatori, es de Puebla, ex locutora de radio, esposa de influyente priísta y además, candidata de Morena a diputada federal por Cholula.

El hecho de que este video salga por estos días, bien pudiera ser parte de una guerra sucia en el momento en que le endilgan que es candidata de Morena. Aunque, quítele el mote político (candidata de Morena) y seguirá siendo aberrante su discurso redundante de la “chichi amamantadora”. Y digo redundante porque si nos abocamos al origen de la palabra náhuatl “Chichi”, es mamar. De ahí tenemos “Nitechichina”, cuando veían al paisano flaco, ojeroso, cansado y sin ilusiones… ¡se lo estaba chupando (o mamando) la bruja o el nahual… aunque si uno se quiere referir a enormes senos, ¡no! ¡no! ¡de ningún modo es “Chichimeca”! sino “chichiualmecapal”.

Como sea, si es candidata de Morena o no, el censor de las redes sociales está visto que se alimenta de la Legión de idiotas porque vaya que hay que tener valor para subir tan poco criterio en algo tan natural como alimentar a un bebé…

Ahora, esta señora, Nay Salvatori, ha de vivir un problema más serio que una guerra sucia por participar en Morena… pues teniendo a un recién nacido, y aplicando su misma tesis, ahora tendrá que esperar que su marido no esté en casa para que haga uso de las “chichis amamantadoras” con el bebé y así evitar que el padre arrebate el alimento al hijo.

 

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