El mejor homenaje de Américo Zúñiga a su padre

La fuerza de la palabra
Enrique Alberto Mendoza Filidor

“Deseamos jóvenes como los que están luchando en el cerro del mercado; jóvenes, como los que corren a reaccionarios de las universidades; jóvenes que destituyen a gobernadores para llevar al poder a personas, si no revolucionarias, si más humanas”. Guillermo Héctor Zúñiga Martínez.

El domingo 23 de abril de 2017 a las 10:00 horas, conmemoramos el segundo aniversario luctuoso en la estatua erigida con amor por sus amigos, alumnos y discípulos y creada por la magnifica escultora Edith Vázquez de Berlín, mujer extraordinaria de gran belleza y sensibilidad humana, quien supo captar la esencia del homenajeado, el distinguido profesor y licenciado en derecho, Guillermo Zúñiga Martínez, mi Maestro.
Tuve un extraordinario aprendizaje del Maestro Zúñiga a quien conocí en 1988, y desde el primer instante sus palabras fueron de enseñanza. Su visión y compromiso social así como su actitud de escuchar a las personas, fueron ejemplares. Nunca vi un gesto de soberbia o desprecio a la gente de su parte, tolerante ante el trato de muchos, e intolerante ante la injusticia. Siempre supo dar cabida al razonamiento, pensaba mucho para decir y hacia mucho lo que pensaba. Hombre a carta cabal, cumplía su palabra y se entendía con los más humildes. En sus espacios como servidor público siempre se hacia acompañar de la fotografía de su madre la distinguida señora Ana María, a quien veneraba con inmenso amor y seguía fielmente su encomienda de ser humilde ante los pobres, incansable ante las necesidades sociales, indomable ante la injusticia, el abuso del poder y muy trabajador con honradez e inteligencia.
Como educador, cada palabra y actitud de él, las guardamos muchos veracruzanos con gratitud, porque hizo una tarea extraordinaria en la educación, dando un sentido al venerable pensamiento de que la educación debe ser siempre, del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Generador de instituciones y de actos que han dejado una profunda huella en nuestra entidad, un Pedagogo Social que creyó en el autodidactismo, basados en el único compromiso de la superación.
Como servidor público hizo lo propio Secretario de Educación dos ocasiones y Director del IVEA o Educación Popular entre muchos más, como diputado local, federal y presidente municipal; siendo como Alcalde de Xalapa el responsable de conmemorar el bicentenario de nuestro municipio. En cada cargo político tuvo la osadía de mantener las puertas abiertas para que el pueblo se sintiera como en su casa. Pero muy seguro para atender y entender las demandas de las personas. Pero también muy firme en la determinación de poner límites para conservar el orden. En los vaivenes políticos, siempre quisieron juzgarlo equivocadamente, quienes hoy son juzgados y sentenciados como traidores a Veracruz, el supo mantenerse siempre erguido con honorabilidad por su honradez y honestidad.

Como padre de familia vi que llevaba a la mesa, la plática cordial y el ejemplo de sus hechos, el orgullo de compartir los alimentos con sus hijos y su distinguida esposa, la maestra Guillermina, con la satisfacción de que el pan y la sal, son ganado con trabajo creativo y honrado, siempre vivieron con modestia y sencillez, en la misma casa de la Calle Zempoala, con la serenidad de abrir sus puertas a los amigos y a quienes acudían en busca de ayuda. Cada palabra era una enseñanza. Que vi y me consta que desde muy pequeños sus hijos escuchaban con mucha atención y respeto.
El Maestro Zúñiga, tenía una gran pasión por la oratoria, era su vida, formar jóvenes oradores con la visión y misión de servir a Veracruz. De ahí que muy ciertas palabras expresó cuando dijo: “El verbo debe ponerse al servicio de los más sagrados intereses de nuestro pueblo”. La oratoria me unió al Maestro Zúñiga, por su trato respetuoso y cordial, por sus ideas guió a los jóvenes para servir realmente y convertir cada palabra pronunciada en un discurso en una serie de acciones al servicio de la patria.
Américo Zúñiga Martínez es su hijo, con una carrera política transparente, a la vista de todos, donde solo encontramos sencillez, humildad y honradez, cuando pidió el voto para ser Diputado, lo ganó con mucho reconocimiento, y actúo con decoro, tanto en las comisiones como en la tribuna del pleno, gestor incansable y promotor de buenas acciones. Ahora como Presidente Municipal, en su Tercer Informe de Gobierno, recibió el reconocimiento del Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, como un “Presidente Municipal honrado” y de forma muy especial se ha ganado el aprecio de la ciudadanía, como a quien si cumple su compromiso. En los tres años que lleva de gobierno se ha logrado la más importante obra pública jamás alcanzada, cada día se inauguran obras, y en el ámbito del desarrollo municipal se da un trato humano.
El más grande homenaje y el mejor que el Presidente Municipal Américo Zúñiga Martínez rinde a su padre Guillermo Héctor Zúñiga Martínez es trabajar con amor por Xalapa, con honradez, como lo está haciendo, con la frente muy en alto, lo que se queda en el recuerdo del pueblo xalapeño y de Veracruz entero. Porque Américo ha recibido un gran homenaje a nivel nacional, al ser el Presidente de la Federación Nacional de Municipios de México FENAM, siendo ampliamente reconocido por el Secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, como uno de los “Mejores Presidentes Municipales del país”, quien con sencillez, con eficiencia y eficacia, es ejemplo para cada uno de sus hijos y con el respaldo de su esposa, da un sentido humano al trato personal a los xalapeños. Américo escuchó las palabras de su padre: “Solo podremos acariciar los anhelos de superación, si actuamos juntos, si permanecemos unidos, si nos conduce un ideal para ejercer con probidad el desempeño de las funciones políticas que deben ser dirigidas hacia la superación de los veracruzanos”.
Maestro Guillermo Héctor Zúñiga Martínez!
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